Menta con hojas amarillas: causas y cómo recuperarla

Menta con hojas amarillas: causas y cómo recuperarla

Si tu menta tiene hojas amarillas, mira primero la maceta: en la mayoría de los casos está agotada y llena de raíces, porque la menta coloniza todo el sustrato en uno o dos años y se queda sin tierra que la alimente. La segunda causa es el encharcamiento: aunque le guste la humedad, no soporta tener las raíces sumergidas. Si las hojas muestran pústulas anaranjadas por debajo, es roya; y si toda la mata amarillea y se seca en otoño, puede ser solo el reposo invernal.

Diagnóstico rápido

SíntomaCausa probable
Maceta llena de raíces, centro de la mata seco, hojas pequeñas y amarillasSustrato agotado
Hojas amarillas y blandas, tierra siempre mojada, olor a podridoEncharcamiento
Hojas amarillas con bordes secos, tierra seca y sol fuerteSed y calor
Hojas pálidas y tallos largos con poca hojaFalta de luz
Pústulas naranjas o pardas en el envés, brotes deformes en primaveraRoya de la menta
Polvo blanco sobre las hojasOídio
Punteado amarillo y telillasAraña roja
Hojas rizadas y pegajosas, insectos en los brotesPulgón
Hojas de las puntas amarillas y retorcidas, mata raquíticaVerticilosis
La parte aérea amarillea y se seca en otoñoReposo, rebrota en primavera

Causas y soluciones

1. Maceta agotada y raíces apelmazadas

La menta se extiende con tallos subterráneos que llenan la maceta en una o dos temporadas. Entonces apenas queda sustrato, el agua no penetra bien, los nutrientes se acaban y el centro de la mata se seca mientras los bordes amarillean.

Solución: a finales de invierno o al inicio de la primavera, saca la mata, divídela en trozos con raíces y brotes y vuelve a plantar solo uno o dos en sustrato nuevo mezclado con compost. Repite la división cada uno o dos años. Tienes el paso a paso en cuándo trasplantar menta.

2. Encharcamiento

La menta crece de forma natural junto a acequias y arroyos, pero en tierra que respira. En una maceta sin agujeros, con el plato siempre lleno o en un sustrato compacto, las raíces se asfixian: hojas amarillas desde abajo y tallos blandos y ennegrecidos en la base.

Solución: vacía el plato, deja que la superficie se seque un poco entre riegos y, si hace falta, trasplanta a una maceta con drenaje y sustrato aireado. Recorta los tallos podridos: los rizomas sanos, blancos y firmes, rebrotan. Tienes la frecuencia según la época en cada cuánto regar menta.

3. Sed y calor

A pleno sol en el sur o en el interior, en julio, una maceta pequeña de menta se queda sin agua en un día. Las hojas amarillean, se queman por los bordes y los tallos se endurecen. En climas cálidos, la menta agradece semisombra en verano y riego frecuente, sin encharcar.

4. Falta de luz o de nutrientes

En interior, la menta se estira y saca hojas pequeñas y pálidas. Necesita al menos 4 horas de sol directo o una ventana muy luminosa. Si la luz es buena pero amarillea de forma uniforme después de muchos cortes, le falta nitrógeno: un abono orgánico suave cada mes en primavera y verano, a la dosis de la etiqueta, lo corrige. Tienes opciones en cómo fertilizar menta.

5. Roya de la menta

Es la enfermedad más típica de la menta. En primavera, algunos brotes salen deformes, engrosados y cubiertos de un polvo anaranjado. Más tarde aparecen pústulas naranjas o pardas en el envés de las hojas y manchas amarillas en el haz, y las hojas caen.

Solución: corta a ras de suelo los tallos afectados y tíralos a la basura, no al compost. Riega al pie, sin mojar las hojas, y aclara la mata para que se airee. En otoño, corta toda la parte aérea y retira los restos. Si la planta está muy afectada, arráncala y empieza con un esqueje sano en otro sitio.

6. Oídio

Aparece como un polvo blanco sobre el haz y, con el tiempo, las hojas amarillean. Lo favorecen el calor con humedad nocturna y las matas muy densas. Corta los tallos afectados y aclara. Si usas algún producto, que esté autorizado para aromáticas de consumo y respeta el plazo de seguridad antes de cosechar.

7. Araña roja y pulgón

  • Araña roja: punteado amarillento y telillas, en interior o en veranos secos. Ducha el envés y, si hace falta, aplica jabón potásico.
  • Pulgón: se agrupa en las puntas tiernas; hojas rizadas y pegajosas. Corta esas puntas o lávalas con jabón potásico. Más métodos en cómo eliminar pulgón en menta.

También es frecuente un escarabajo verde metálico, la crisomela de la menta, que come las hojas y deja agujeros. No las amarillea, pero puede dejar la mata pelada; se retira a mano.

8. Verticilosis

Este hongo del suelo afecta a algunas matas: las hojas de las puntas amarillean y se curvan, y la planta se queda raquítica. No tiene cura. Arranca la planta, no la uses para esquejes y pon menta nueva en otro lugar o en sustrato nuevo.

9. Reposo invernal

En zonas de inviernos fríos, la parte aérea de la menta amarillea y se seca en otoño. Los rizomas siguen vivos bajo tierra. Corta los tallos secos y riega muy poco hasta que rebrote en primavera.

Prevención

  • Maceta ancha, mejor que honda, con buen drenaje.
  • División de la mata cada uno o dos años.
  • Cortes frecuentes, que estimulan brotes nuevos y mantienen la mata aireada.
  • Semisombra en verano en climas cálidos.
  • Riego al pie, sin mojar las hojas.

Preguntas frecuentes

¿Se puede usar la menta con hojas amarillas?

Las hojas amarillas tienen menos aroma, así que descártalas; las verdes y sanas se pueden usar. Si hay roya, desecha las hojas con pústulas.

¿Cada cuánto hay que regar la menta en maceta?

Cuando la superficie esté seca al tacto. En verano puede ser a diario; en invierno, cada 7–10 días o incluso menos.

¿Por qué se ha puesto amarilla mi menta después de cortarla mucho?

Los cortes muy drásticos y repetidos agotan la planta. Deja al menos un tercio de los tallos con hojas y abona un poco en primavera y verano.