Cómo fertilizar tomates: abonado de fondo y por fases
- 10 Sep, 2026
El tomate se fertiliza en dos tiempos: un abonado de fondo antes del trasplante, con 3–4 kg/m² de estiércol o compost bien descompuesto, y un abonado de cobertera desde que cuaja el primer racimo, cada 2–3 semanas y con más potasio que nitrógeno. Entre el trasplante y ese primer cuajado conviene no abonar: si la planta recibe mucho nitrógeno al principio, se llena de hojas y tallos gruesos, y florece y cuaja peor.
Qué necesita el tomate en cada fase
| Fase | Duración aproximada | Nutriente que manda |
|---|---|---|
| Arraigo tras el trasplante | 2–4 semanas | Fósforo para las raíces, poco nitrógeno |
| Crecimiento y primeras flores | 3–5 semanas | Nitrógeno moderado |
| Cuajado y engorde de frutos | Desde el primer racimo cuajado | Potasio y calcio |
| Cosecha continuada | Hasta el final del cultivo | Potasio, con el nitrógeno justo |
El potasio da tamaño, color, sabor y firmeza al fruto. El calcio forma las paredes del tomate; su falta en el fruto se ve como podredumbre apical, aunque casi siempre se debe a un riego irregular más que a la falta de calcio en el suelo. El magnesio mantiene verdes las hojas viejas, que lo ceden a los frutos cuando escasea.
Abonado de fondo antes del trasplante
Tres o cuatro semanas antes de plantar:
- Reparte 3–4 kg/m² de estiércol bien hecho (de vaca, caballo u oveja, sin olor fuerte) o la misma cantidad de compost maduro. En suelos muy pobres puedes llegar a 5 kg/m².
- Incorpóralo en los primeros 15–20 cm con la azada o la horca.
- Si el suelo es pobre o no tienes materia orgánica suficiente, añade 40–60 g/m² de un abono complejo equilibrado.
La gallinaza es mucho más concentrada: usa como mucho 0,5–1 kg/m² y siempre compostada. Tienes tipos y cantidades en estiércol para tomates.
Abonado de cobertera: dosis y frecuencia
Empieza cuando el primer racimo tenga frutos del tamaño de una canica.
| Tipo de abono | Dosis orientativa por planta | Frecuencia |
|---|---|---|
| Granulado rico en potasio, tipo 12-12-17 | 15–25 g, una cucharada sopera rasa | Cada 3 semanas |
| Soluble para fertirrigación | Según la etiqueta; suele rondar 1 g por litro | En cada riego o cada semana |
| Líquido orgánico para tomates | Según la etiqueta | Cada 1–2 semanas |
| Compost o humus de lombriz en superficie | 1–2 puñados grandes | Cada 3–4 semanas |
Son cifras para tomate de huerto en un suelo que recibió abonado de fondo. En suelos ricos, reduce la dosis; si el crecimiento es débil y las hojas viejas amarillean, mantenla. Deja de abonar en las 3–4 últimas semanas del cultivo.
El purín de ortiga es rico en nitrógeno: úsalo diluido (1 parte por 10 de agua) en la fase de crecimiento, no durante el engorde. La ceniza de madera aporta potasio, pero solo en suelos ácidos o neutros y en poca cantidad, 50–100 g/m² por temporada.
Cómo aplicar el abono
- Reparte el granulado en un anillo a 10–15 cm del tallo, sin que lo toque, y mézclalo con la tierra superficial.
- Riega siempre después; nunca abones sobre tierra seca.
- Con goteo, reparte la dosis en aportes pequeños y frecuentes.
- Si tienes acolchado, apártalo, echa el abono y vuelve a cubrir.
Tomates en maceta
En maceta, el abonado pesa más que en el huerto, porque cada riego arrastra nutrientes. Usa recipientes de 25–30 litros como mínimo, con sustrato nuevo mezclado con un 20–30 % de compost o humus de lombriz. Desde la floración, aplica un abono líquido para tomates cada 7–10 días a la dosis de la etiqueta, o pon un abono de liberación lenta al trasplantar y complétalo con líquido desde el cuajado.
Señales de carencia y de exceso
| Lo que ves | Causa probable |
|---|---|
| Hojas viejas amarillas de forma uniforme, planta pálida | Falta de nitrógeno |
| Mucha hoja oscura, tallo muy grueso, flores que caen | Exceso de nitrógeno |
| Bordes de las hojas viejas secos y quemados | Falta de potasio o exceso de sales |
| Amarillo entre los nervios de las hojas viejas | Falta de magnesio |
| Hojas jóvenes amarillas con nervios verdes | Clorosis férrica en suelo calizo |
| Envés morado en plantas jóvenes | Frío o falta de fósforo |
| Mancha negra y hundida en la base del fruto | Podredumbre apical: riego irregular o falta de calcio |
Antes de corregir un amarilleo con más abono, revisa el riego y las plagas en tomates con hojas amarillas. Para la mancha negra del fruto, tienes las causas en por qué se pudren los tomates.
Errores habituales
- Abonar con nitrógeno nada más trasplantar «para que arranque».
- Poner estiércol fresco o gallinaza sin compostar en el hoyo.
- Seguir abonando con un producto rico en nitrógeno durante la cosecha.
- Echar el abono pegado al tallo o sobre tierra seca.
- Achacar al abono problemas de riego, como el rajado o la podredumbre apical.
Preguntas frecuentes
¿La cáscara de huevo evita la podredumbre apical?
No a corto plazo. La cáscara tarda meses en liberar calcio, y muchos suelos de España, calizos, ya lo tienen de sobra. Lo que evita el problema es un riego regular y un acolchado que mantenga estable la humedad.
¿Cuándo hay que dejar de abonar las tomateras?
Unas 3–4 semanas antes de arrancarlas. En el tomate de verano, en la mayor parte de España, eso suele ser entre finales de agosto y septiembre; en invernadero y en Canarias depende del ciclo.
¿Sirve el mismo abono para tomate cherry y para tomate de ensalada?
Sí. Las variedades de fruto grande, como ‘Marmande’ o ‘Corazón de buey’, agradecen algo más de potasio durante el engorde; las cherry producen durante más tiempo y conviene no cortar el abonado demasiado pronto.
Para el resto del cultivo, desde el semillero hasta la poda de chupones, consulta cómo cultivar tomates.