Por qué se caen los tomates verdes de la mata

Por qué se caen los tomates verdes de la mata

Los tomates verdes se caen de la mata por tres motivos principales: frutos mal fecundados que la planta aborta cuando aún son pequeños (muy típico con calor por encima de 32–35 °C o con noches frías), estrés por riego irregular y orugas u otras plagas que perforan el fruto. Un tomate verde ya grande y sano rara vez se suelta solo; si lo hace, busca un agujero, una mancha o un problema en las raíces.

Diagnóstico rápido

Lo que vesCausa probable
Caen tomatitos de 1–2 cm justo después de cuajar, en plena ola de calorFecundación deficiente por temperaturas extremas
Caen frutos de varios tamaños tras días de tierra seca seguidos de un riego abundanteRiego irregular
Tomate verde con un agujero redondo y excrementos, a veces con la oruga dentroOruga del tomate (Helicoverpa armigera)
Galerías bajo la piel junto al cálizTuta absoluta
Mancha marrón oscura, dura y de aspecto grasiento en el hombro del frutoMildiu
Moho gris en el cáliz o el pedúnculo, y el fruto se desprendeBotritis
Mancha negra y hundida en la base del frutoPodredumbre apical
La planta entera se marchita y suelta frutosProblema de raíces o enfermedad vascular
Racimos caídos con el tallo partidoViento, peso o entutorado flojo

Causas de más a menos frecuentes

1. Mala fecundación por calor o frío

El polen del tomate pierde viabilidad cuando la temperatura de día supera los 32–35 °C o cuando las noches bajan de unos 12–13 °C. Las flores cuajan a medias: el tomatito empieza a crecer, pero con pocas semillas, y la planta lo aborta cuando tiene el tamaño de una canica. Es muy habitual en julio y agosto en el valle del Guadalquivir, la Vega del Segura o el interior peninsular, y en los primeros racimos de las plantaciones adelantadas que aún pasan noches frescas.

Qué hacer: los frutos caídos no tienen remedio, pero sí los racimos siguientes. Usa malla de sombreo del 30–40 % en las horas centrales durante las olas de calor, riega a primera hora y, si vives en una zona muy cálida, elige variedades que cuajen bien con calor. Sacudir suavemente los racimos en flor a media mañana ayuda a soltar el polen. Si lo que se caen son las flores, consulta por qué se caen las flores del tomate.

2. Riego irregular

Una tomatera que pasa de tierra seca a encharcada suelta frutos, sobre todo los más jóvenes de los racimos superiores. El mismo vaivén provoca rajado y podredumbre apical en los que se quedan.

Qué hacer: riega con regularidad, mejor por goteo, y acolcha el suelo con paja o restos vegetales para que la humedad no oscile. En pleno verano, una tomatera adulta en tierra puede necesitar riego diario o cada dos días según el suelo. Tienes pautas en cada cuánto regar tomates.

3. Orugas que perforan el fruto

La oruga del tomate entra en los frutos verdes y deja un agujero redondo y limpio, a menudo junto al cáliz. El tomate se pudre por dentro y cae. Tuta absoluta también excava galerías en el fruto, aunque su daño más visible está en las hojas.

Qué hacer: revisa los racimos dos veces por semana desde la floración, retira los frutos perforados y aplica Bacillus thuringiensis cuando veas orugas jóvenes, al atardecer y siguiendo la etiqueta. Tienes el detalle en cómo eliminar orugas en tomates.

4. Enfermedades del fruto

  • Mildiu: manchas marrones de aspecto grasiento y consistencia dura que empiezan en la parte alta del fruto, casi siempre con manchas también en las hojas. Aparece con humedad alta y temperaturas suaves, sobre todo a finales de verano en el norte o tras varios días de tormentas.
  • Botritis: el hongo invade el cáliz y el pedúnculo, que se cubren de moho gris, y el fruto se desprende con facilidad. Es típica de invernaderos poco ventilados y de plantas muy frondosas.

Qué hacer: retira frutos y hojas afectados, mejora la ventilación quitando hojas bajas y chupones, riega sin mojar la planta y, si hace falta, usa un fungicida autorizado para tomate (los cúpricos son la opción habitual en cultivo ecológico), respetando el plazo de seguridad.

5. Podredumbre apical

La mancha negra y hundida en la base del fruto aparece porque el calcio no llega bien a esa zona, casi siempre por riego irregular. Muchos frutos afectados no caen, pero maduran antes de tiempo o se pudren. Afecta más a las variedades alargadas de tipo pera.

6. Exceso de nitrógeno o de carga

Una tomatera muy abonada con nitrógeno echa mucha hoja y cuaja mal; los racimos superiores abortan. En el otro extremo, una planta con más racimos de los que su vigor permite no puede llenarlos todos y suelta los últimos.

Qué hacer: abona con moderación y, a partir de la floración, prioriza el potasio frente al nitrógeno. En variedades de crecimiento indeterminado, quita chupones y despunta la planta a finales de verano para que llene los frutos que ya tiene.

7. Daños mecánicos

El viento, un entutorado flojo o el peso de un racimo grande pueden partir el pedúnculo. Ata los tallos cada 25–30 cm y sujeta los racimos pesados de tomates grandes, como ‘Marmande’ o los de tipo corazón de buey.

Cuando el problema está en la planta

Si además de perder frutos la tomatera se marchita en las horas de calor y no se recupera por la noche, revisa la base del tallo. Si al cortarlo ves los vasos marrones, apunta a fusarium o verticilosis; si las raíces tienen bultos o agallas, a nematodos. En ambos casos la planta no se cura: conviene arrancarla y no repetir tomate en ese sitio durante tres o cuatro años.

Preguntas frecuentes

¿Puedo aprovechar los tomates verdes que se han caído?

Si están sanos y ya tienen buen tamaño, sí. Los que muestran un verde blanquecino o empiezan a virar de color pueden terminar de madurar en casa, en un lugar templado y sin sol directo. Los pequeños no maduran, pero puedes aprovecharlos cocinados, en conserva o fritos.

¿Por qué se caen con el rabito incluido?

El pedúnculo del tomate tiene una articulación, el «codo», donde la planta forma una capa de separación cuando aborta el fruto. Por eso suelen caer limpios, con el cáliz y parte del rabito.

¿Por qué se caen sobre todo los del racimo de arriba?

Los últimos racimos se forman cuando la planta ya carga con muchos frutos, y al final del verano los días son más cortos y las noches más frescas. La planta prioriza los frutos que ya están avanzados y suelta los más jóvenes.

Para el resto de cuidados, tienes la guía completa del tomate.