Abono orgánico para tomates: fondo, coberteras y dosis

Abono orgánico para tomates: fondo, coberteras y dosis

Para abonar tomates con abono orgánico, entierra 3–4 kg/m² de estiércol o compost bien maduro en los 20–25 cm superiores del suelo unas cuatro semanas antes del trasplante y, desde que cuaja el primer racimo, añade humus de lombriz o gallinaza cada 15–20 días, alternando con un abono líquido rico en potasio. Una tomatera de crecimiento indeterminado puede estar produciendo de julio a octubre, y necesita un aporte constante, no una gran dosis inicial.

El tomate es de los cultivos más exigentes del huerto, sobre todo en potasio: cada kilo de fruto se lleva más potasio que nitrógeno.

Qué necesita la tomatera en cada fase

FaseDuración aproximadaNecesidad principal
Del trasplante al primer racimo4–5 semanasNitrógeno moderado y fósforo para enraizar
Floración y cuajadoDesde la 5.ª semanaPoco nitrógeno; si sobra, la planta echa hojas y tira flores
Engorde y maduraciónDe julio al finalPotasio en abundancia, magnesio y un riego regular para que llegue el calcio

Las variedades de mata baja o determinadas, como muchas de tipo pera para conserva, concentran la cosecha en pocas semanas y piden menos coberteras. Las indeterminadas, como ‘Marmande’, ‘Corazón de buey’ o los cherry, siguen floreciendo y necesitan abono hasta el final.

Abonos orgánicos para tomates

AbonoComposición aproximadaUsoDosis orientativa
Estiércol de vaca o caballo maduro0,5–1 % N; 0,5–1 % KFondo3–4 kg/m²
Estiércol de oveja o cabra maduroAlgo más concentrado y rico en potasioFondo2–3 kg/m²
Compost casero0,5–1,5 % N; P y K parecidosFondo y acolchado3–4 kg/m²
Humus de lombriz1–2 % N; cerca del 1 % de P y KCobertera y maceta300–500 g por planta cada 3 semanas
Gallinaza en pellets3–4 % N; 2–3 % KCobertera en suelos pobres30–50 g por planta cada 3 semanas
Purín de ortigaNitrógeno rápido y microelementosCrecimiento, antes de florecerDiluido 1:10 en el riego
Extracto de algas o vinaza de remolachaPotasio y microelementosEngorde del frutoSegún la etiqueta

La base es siempre el abonado de fondo; tienes cantidades y tipos de compost en compost para tomates. El purín de ortiga es útil en las primeras semanas, pero no en la fase de fruto, porque es sobre todo nitrógeno: su preparación está en purín de ortiga para tomates.

Paso a paso del abonado orgánico

  1. En otoño o un mes antes del trasplante, extiende el estiércol o el compost y mézclalo con la tierra. Si el estiércol no está del todo hecho, adelántalo al otoño anterior.
  2. En cada hoyo de plantación, añade medio kilo de compost o humus mezclado con la tierra, nunca en contacto directo con el cepellón si no está muy maduro.
  3. Trasplanta cuando el suelo pase de 15 °C y no haya riesgo de heladas: de marzo en la costa cálida a mayo en la meseta. Con el suelo frío, el abono no sirve de nada.
  4. A las 3–4 semanas, si las hojas están pálidas, da un riego con purín de ortiga diluido.
  5. Desde que cuaja el primer racimo, cada 15–20 días, alterna un aporte sólido (humus o gallinaza, a 15–20 cm del tallo, rascado y regado) con uno líquido rico en potasio.
  6. Acolcha con paja o compost grueso cuando la tierra se haya calentado: retiene la humedad y alimenta el suelo.
  7. Corta las coberteras unas 4–6 semanas antes del final previsto de la cosecha. En el interior, con las primeras noches frescas de septiembre, ya no las aprovecha.

Tomates en maceta e invernadero

En maceta, el abono se agota pronto. Usa al menos 30–40 litros por planta, un sustrato con un 30 % de humus o compost y un abono líquido orgánico cada 10–14 días desde la floración. Cada pocas semanas, riega a fondo hasta que salga agua por abajo para lavar las sales que acumulan los abonos.

En invernadero, los ciclos son más largos y la planta extrae más; mantén las coberteras pero vigila la conductividad del suelo, porque la sal se acumula al no llover dentro.

Lo que te dicen las hojas y los frutos

  • Hojas viejas amarillas de forma uniforme: falta de nitrógeno.
  • Bordes de las hojas viejas secos y frutos que maduran a manchas o con la zona del pedúnculo verde: falta de potasio.
  • Amarilleo entre los nervios de las hojas bajas: falta de magnesio, frecuente cuando se abusa del potasio o de la ceniza.
  • Plantas enormes, tallos gruesos y flores que caen: exceso de nitrógeno.
  • Mancha negra y hundida en la base del fruto: podredumbre apical. Casi nunca es falta de calcio en el suelo, sino riego irregular; la cáscara de huevo para tomates no la cura.

Errores habituales

  • Estiércol fresco o gallinaza sin compostar en el hoyo: quema raíces y favorece hongos del cuello.
  • Seguir con nitrógeno en plena cosecha: más hojas, menos fruto y más pulgón y mosca blanca.
  • Abonar sobre tierra seca: riega antes o justo después de cada cobertera.
  • Repetir tomate en el mismo bancal año tras año: agota el suelo y acumula enfermedades. Deja 3–4 años entre solanáceas en el mismo sitio.

Para combinar el abono orgánico con fertilizantes minerales, consulta cómo fertilizar tomates.

Preguntas frecuentes

¿Qué estiércol es mejor para los tomates?

El de vaca o caballo bien hecho para el fondo, porque es equilibrado y aporta mucha materia orgánica. El de oveja o cabra es más concentrado y conviene usar algo menos. La gallinaza, solo compostada y en pequeñas dosis.

¿Basta con compost casero para una buena cosecha?

Para el fondo, sí, si es abundante y está bien hecho. En la fase de fruto suele quedarse corto en potasio, así que conviene añadir algún aporte específico.

¿Cuántas veces hay que abonar una tomatera?

Una vez de fondo y, en las indeterminadas, cada 15–20 días desde el primer racimo hasta un mes antes del final. En total, entre 4 y 6 coberteras en una temporada normal.