Estiércol para tomates: dosis, tipos y errores a evitar

Estiércol para tomates: dosis, tipos y errores a evitar

Para tomates, entierra 3–4 kg/m² de estiércol maduro de vaca, caballo u oveja tres o cuatro semanas antes del trasplante; si es gallinaza, basta con 0,5–1 kg/m². Con eso el tomate tiene el fondo cubierto para buena parte del ciclo. El error más común es pasarse: el exceso de estiércol da matas enormes, pocas flores y frutos más propensos a la podredumbre apical.

Qué tipo de estiércol usar

Estiércol maduroPor m² de bancalO por planta, en el hoyo
Oveja o cabra (sirle)2,5–3 kgAlrededor de 1 kg
Vaca3–4 kgAlrededor de 1,5 kg
Caballo3–4 kgAlrededor de 1,5 kg
Conejo1,5–2 kg0,5–0,8 kg
Gallinaza seca o en pellets0,5–1 kg150–300 g

Elige una de las dos columnas: o abonas todo el bancal, o concentras el estiércol en los hoyos. Con un marco habitual, de unos 50 cm entre plantas y 80–100 cm entre filas, entran dos o tres tomateras por metro cuadrado.

El de oveja y cabra es más concentrado y rico en potasio, muy adecuado para el tomate. El de vaca y el de caballo son más pobres, pero aportan más materia orgánica. La gallinaza es la más rica y la más salina: úsala sola en dosis bajas o como complemento.

Cuándo echarlo

  • Estiércol maduro: tres o cuatro semanas antes del trasplante, mezclado con los primeros 20 cm de tierra. En la costa mediterránea eso suele caer entre febrero y abril; en el interior, entre abril y mayo.
  • Estiércol a medio hacer: solo en invierno, dos o tres meses antes de plantar, enterrado para que termine de descomponerse.
  • Coberteras: cuando cuaje el primer ramillete, puedes extender 1 kg de estiércol maduro por planta como acolchado o, desde la primera cosecha, un puñado de 50–100 g de gallinaza en pellets cada tres o cuatro semanas.

Las fechas de plantación y el resto del cultivo están en cómo cultivar tomates.

Cómo preparar el hoyo de plantación

Si no vas a abonar todo el bancal:

  1. Abre un hoyo de unos 30 × 30 cm y 30 cm de profundidad por planta.
  2. Mezcla la dosis de estiércol con la tierra que has sacado.
  3. Rellena y deja una capa de 5 cm de tierra sin estiércol donde irá el cepellón.
  4. Riega y espera, al menos, dos semanas antes de trasplantar.
  5. Al plantar, entierra parte del tallo: el tomate echa raíces a lo largo de la zona enterrada.

Exceso de estiércol: cómo reconocerlo

  • Mata exuberante, con hojas grandes, oscuras y enrolladas hacia dentro, y tallos muy gruesos.
  • Pocas flores o flores que caen; si te ocurre, revisa tomate sin flores.
  • Más pulgón, atraído por los brotes tiernos, y más mildiu y botritis en un follaje denso que no se ventila.
  • Podredumbre apical: el exceso de sales, frecuente con la gallinaza, dificulta que el calcio llegue al fruto. En por qué se pudren los tomates se explica cómo distinguirla de otras pudriciones.

Cuidado con los residuos de herbicidas

Hay un riesgo poco conocido. Algunos herbicidas persistentes que se usan en praderas y cereales, como el aminopiralid o el clopiralid, pasan intactos por el aparato digestivo del ganado y resisten el compostaje. Si el animal comió forraje tratado, su estiércol puede dañar a las plantas más sensibles, y el tomate es de las primeras: hojas jóvenes retorcidas, enrolladas en forma de copa y tallos deformes.

Para evitarlo:

  • Pregunta al ganadero si el forraje o la paja procedían de campos tratados con herbicidas.
  • Haz una prueba sencilla si el origen es dudoso: siembra unas judías o guisantes en macetas con una mezcla de estiércol y sustrato, y otras solo con sustrato. Si a las tres o cuatro semanas las primeras salen deformes, no uses ese estiércol en el huerto.

Estiércol y seguridad alimentaria

El estiércol fresco puede llevar bacterias que causan intoxicaciones. En tomates entutorados los frutos no tocan el suelo, pero las salpicaduras del riego y la lluvia sí llegan a los racimos bajos. Usa siempre estiércol maduro, acolcha el suelo y lava bien los tomates antes de comerlos.

Errores habituales

  • Estiércol fresco en el hoyo: quema las raíces y la planta se para tras el trasplante.
  • Sumar abonos: estiércol, más compost, más gallinaza.
  • Usar estiércol en maceta como si fuera sustrato.
  • No regar después de abonar: el estiércol necesita humedad para descomponerse.

Si prefieres un abono más suave, con menos riesgo de excesos, el compost para tomates es una buena alternativa.

Preguntas frecuentes

¿Puedo usar estiércol de gallina para los tomates?

Sí, en pellets o bien compostado, y en dosis bajas: 0,5–1 kg/m² de fondo o un puñado por planta en cobertera. Fresco es demasiado concentrado y salino.

¿Se puede poner estiércol fresco en el hoyo de la tomatera?

No. El amoníaco y las sales que libera mientras fermenta queman las raíces jóvenes. Si solo tienes estiércol fresco, entiérralo en invierno o compóstalo antes.

¿Sirve el estiércol para tomates en maceta?

Solo en poca cantidad, como mucho un 10–15 % de estiércol muy maduro en la mezcla. En maceta funcionan mejor el compost y el humus de lombriz, que son más estables y menos salinos.