Oídio en tomates: cómo reconocerlo y tratarlo
- 22 May, 2026
El oídio en tomates se reconoce por manchas amarillas en el haz de las hojas que, por el envés, se cubren de un polvillo blanquecino o grisáceo; en otros casos aparece directamente como un polvo blanco harinoso sobre la hoja. Lo provocan hongos que prosperan con 20–30 °C, días secos y noches húmedas, sin necesidad de lluvia. Se frena retirando las hojas más afectadas, aireando la planta y tratando con azufre o bicarbonato potásico en las horas frescas.
Al aire libre aparece sobre todo desde mediados de verano hasta el otoño; en invernadero, en casi cualquier momento. Empieza por las hojas bajas y medias y va subiendo.
Diagnóstico rápido
| Lo que ves | Causa probable |
|---|---|
| Manchas amarillas de borde difuso en el haz y polvillo blanco grisáceo justo debajo, en el envés | Oídio interno (Leveillula taurica) |
| Manchas de polvo blanco harinoso en el haz, que se quitan al frotar | Oídio externo (Oidium neolycopersici) |
| Manchas grandes de aspecto aceitoso que se vuelven pardas en pocos días, con pelusa blanca en el envés tras lluvias | Mildiu |
| Manchas pardas redondas con anillos concéntricos, primero en hojas viejas | Alternaria |
| Punteado amarillo fino, hojas apagadas y telillas en el envés | Araña roja |
| Amarilleo uniforme de las hojas de abajo, sin polvo ni manchas | Envejecimiento, falta de nitrógeno o de agua |
| Restos blancos que no crecen y aparecen tras un tratamiento | Residuo de producto, no enfermedad |
Mira siempre el envés con buena luz: el oídio interno, el más habitual en el sur y en invernadero, apenas se ve por arriba al principio. Si lo que tienes es un amarilleo sin polvo, revisa tomates con hojas amarillas.
Los dos oídios del tomate
Oídio interno o «ceniza»
Leveillula taurica es el más frecuente en las zonas cálidas y secas de España. El hongo vive dentro de la hoja y saca sus esporas por los poros del envés. Por eso en el haz solo verás manchas amarillas de bordes difusos, que luego se secan, y en el envés una capa fina, blanquecina o grisácea, como ceniza.
Ataca también al pimiento, la berenjena y la alcachofa, así que el contagio suele estar cerca. Le favorecen los días calurosos y secos con noches más húmedas; en los invernaderos del sureste y en las vegas del sur puede aparecer ya en primavera.
Oídio externo
Oidium neolycopersici forma colonias blancas y harinosas sobre la hoja, sobre todo en el haz, y también en tallos y pecíolos. Es más propio de climas templados y de invernaderos con humedad alta y poca ventilación. Se ve antes y se combate algo mejor, porque el hongo está fuera del tejido.
Por qué aparece en tu tomatera
- Esporas que vuelan. Llegan con el viento desde otras plantas enfermas, incluidas hierbas silvestres de la familia del tomate.
- Plantas densas. Muchos tallos sin podar, tomateras demasiado juntas o pegadas a un muro donde el aire no corre.
- Contraste de humedad. No necesita hojas mojadas: le basta la humedad nocturna seguida de días secos.
- Estrés. Las plantas que pasan sed o reciben demasiado nitrógeno se infectan antes.
- Final de ciclo. Las hojas viejas de agosto y septiembre son las más vulnerables.
Cómo tratarlo paso a paso
- Quita las hojas más afectadas. Elimina las que tengan más de la mitad amarilla o cubierta, mételas en una bolsa y no las dejes en el suelo ni en el compost. No quites más de un tercio del follaje de una vez: los frutos se quemarían al sol.
- Airea la planta. Elimina chupones y hojas bajas que tocan el suelo, y entutora bien. Tienes el método en cómo podar tomateras.
- Trata a primera hora o al atardecer, mojando bien el envés:
- Azufre, mojable en pulverización o en polvo. Es el remedio clásico y también actúa por los vapores que desprende. No lo apliques por encima de 30 °C ni a pleno sol, porque quema, ni lo mezcles con aceites; respeta el intervalo entre ambos que marque la etiqueta.
- Bicarbonato potásico registrado como fungicida: seca las colonias por contacto. Repite cada 7–10 días mientras salgan manchas nuevas.
- Productos a base de microorganismos, como Bacillus, autorizados en tomate, mejor como preventivo.
- Mantén la pauta. Con el oídio interno, que está dentro de la hoja, un solo tratamiento no basta: empieza con las primeras manchas y repite según indique el producto.
- Lee la etiqueta y respeta el plazo de seguridad. Cosecha antes de tratar los tomates que ya estén maduros.
Prevención
- Deja 50–60 cm entre plantas y no las arrimes a paredes.
- Poda los chupones con regularidad para que el sol y el aire entren hasta el centro.
- Riega al pie, por goteo y sin cortes largos de agua.
- Abona con moderación: el exceso de nitrógeno da hojas tiernas y apretadas que el hongo agradece.
- Arranca a final de temporada las tomateras, pimientos y berenjenas viejos y enfermos.
- Si el problema se repite cada año, busca semillas con resistencia a oídio; en el sobre aparece con las siglas «On» (externo) o «Lt» (interno).
Tienes el cultivo completo, del semillero a la cosecha, en cómo cultivar tomates.
Cuándo la planta no tiene arreglo
Si el oídio ha secado la mayoría de las hojas, la tomatera deja de engordar frutos y los que quedan, sin sombra, sufren golpes de sol: manchas blanquecinas y acartonadas en la cara expuesta. A final de verano lo más sensato es recoger los tomates que ya hayan empezado a colorear, dejarlos madurar en casa y arrancar la planta.
En plantas jóvenes con pocas hojas afectadas la recuperación es buena: si actúas a tiempo, la parte nueva crece sana.
Preguntas frecuentes
¿Se pueden comer los tomates de una planta con oídio?
Sí. El hongo vive en las hojas y no vuelve tóxico el fruto. Lávalos bien y, si has tratado, respeta el plazo de seguridad.
¿El oídio del tomate pasa a otras plantas del huerto?
El interno, sí: el mismo hongo ataca al pimiento, la berenjena y la alcachofa, así que conviene revisarlos. El oídio típico del pepino y del calabacín es de otra especie y, en general, no pasa al tomate, aunque lo favorecen las mismas condiciones.
¿Sirve el bicarbonato sódico de la cocina?
Se usa como remedio casero, pero no es un fitosanitario autorizado y, en exceso, deja sodio en la hoja y en el suelo. El bicarbonato potásico vendido para este uso actúa igual y no aporta sodio.
¿Por qué vuelve aunque haya tratado?
Porque el tratamiento frena las colonias, pero no impide que lleguen esporas nuevas, y en el oídio interno parte del hongo queda dentro de la hoja. Retira las hojas enfermas, mantén la pauta de repetición y mejora la ventilación; en invernadero, abre todo lo posible en las horas de calor.