Por qué se caen las flores del tomate sin cuajar

Por qué se caen las flores del tomate sin cuajar

Las flores del tomate se caen sin formar fruto, sobre todo, por temperaturas fuera de rango: con noches por debajo de unos 13 °C o días por encima de 32–35 °C, el polen se vuelve estéril, la flor no se fecunda y la planta la suelta. Después vienen la humedad ambiental extrema, el riego irregular, el exceso de nitrógeno, la falta de luz y la falta de la vibración que necesita la flor para polinizarse. La señal típica es un pedicelo que amarillea por la articulación y se desprende con la flor seca.

Diagnóstico rápido

SituaciónCausa probable
Caen las flores de los primeros ramilletes en primavera, con noches frescasPolen inviable por frío
Caen en pleno verano, en olas de calor o con noches tropicalesPolen inviable por calor
Días de poniente o terral, aire muy secoHumedad muy baja
Invernadero o balcón cerrado, húmedo y sin corrientes de airePolen apelmazado y falta de vibración
Planta enorme, verde oscuro, con tallos gruesos y pocas flores que cuajanExceso de nitrógeno
Planta a la sombra, con tallos finosFalta de luz
Caída tras días de sequía o riegos muy irregularesEstrés hídrico
Planta cargada de frutos que suelta las flores de arribaAutorregulación de la carga
Pedúnculos con moho gris o flores con puntitos y pétalos dañadosBotritis o trips

Causas y soluciones

1. Frío nocturno

Por debajo de unos 12–13 °C por la noche, la flor produce poco polen y el que produce germina mal. Le pasa a muchas tomateras trasplantadas pronto en primavera, sobre todo en el interior y en zonas de montaña, y a los ramilletes que florecen en otoño.

Solución: no hay que tratar nada: en cuanto las noches se templen, los ramilletes siguientes cuajarán. Protege las plantas con manta térmica si refresca mucho y, para la próxima temporada, retrasa el trasplante hasta que las noches superen de forma estable los 10–12 °C.

2. Calor excesivo

Con días por encima de 32–35 °C y noches que no bajan de 21–22 °C, el polen pierde viabilidad y la flor aborta. Es muy habitual en julio y agosto en el valle del Guadalquivir, la Región de Murcia o el interior peninsular. Las flores caen en oleadas y el cuajado se reanuda cuando el calor afloja.

Solución: coloca malla de sombreo del 30–40 % sobre las plantas en las semanas más duras, acolcha el suelo y riega temprano para que la planta llegue hidratada al mediodía. En zonas muy cálidas, las variedades de tipo cherry y las que se venden como tolerantes al calor cuajan mejor.

3. Humedad ambiental extrema

Con el aire muy seco, por debajo del 40 % de humedad relativa, el estigma de la flor se reseca y el polen no germina; pasa con viento de poniente o de terral. Con el aire saturado, por encima del 85–90 %, como en invernaderos cerrados, el polen se apelmaza y no se suelta.

Solución: con aire seco, riega a primera hora y mantén el suelo acolchado y húmedo. Con exceso de humedad, ventila el invernadero, sobre todo por la mañana, y deja más espacio entre plantas.

4. Falta de vibración

La flor del tomate es hermafrodita y se poliniza a sí misma, pero el polen solo se libera cuando la flor vibra, con el viento o con el zumbido de los abejorros. En invernaderos, terrazas cerradas o huertos sin insectos, muchas flores no llegan a fecundarse.

Solución: a media mañana, con las flores secas, da unos golpecitos suaves a los tutores o a los ramilletes. Siembra flores que atraigan polinizadores cerca de las tomateras; tienes ideas en cómo atraer abejorros al huerto.

5. Exceso de nitrógeno

Una tomatera muy abonada con nitrógeno, o plantada sobre estiércol fresco, dedica su energía a crecer en hojas y tallos gruesos, y las flores caen. Los tallos muy gruesos, las hojas de color verde oscuro que se enrollan y la escasez de ramilletes son las señales.

Solución: suspende el abono nitrogenado, usa a partir de la floración uno más rico en potasio y elimina los chupones en las variedades indeterminadas. Tienes las pautas en cómo fertilizar tomates.

6. Riego irregular

Tanto la sequía como el encharcamiento estresan a la planta, que reacciona soltando las flores para ahorrar recursos.

Solución: riega de forma regular y profunda, mejor por goteo, y acolcha para que la humedad del suelo cambie poco de un día a otro. Orientación en cada cuánto regar tomates.

7. Falta de luz

Con menos de 6 horas de sol directo, la planta no fabrica azúcares suficientes para mantener todas las flores y aborta parte de ellas. En maceta, busca el lugar más soleado; en el huerto, evita la sombra de árboles o de cultivos más altos.

8. Carga de frutos

Cuando una tomatera tiene muchos frutos cuajados creciendo a la vez, es normal que suelte algunas flores de los ramilletes superiores. Es una forma de autorregulación. Asegura un buen riego y abonado para que mantenga el ritmo.

9. Plagas y enfermedades

La botritis o podredumbre gris aparece con humedad alta y pudre el pedúnculo de las flores, que caen cubiertas de un moho gris. Los trips dañan los pétalos y los órganos de la flor. Retira las flores y restos con moho, ventila y revisa las flores con una lupa si sospechas de insectos.

Lo que conviene evitar

  • Abonar más cuando caen flores: si la causa es la temperatura, no sirve, y si sobra nitrógeno, empeora.
  • Hormonas de cuajado sin necesidad: existen productos comerciales, pero mal usados dan frutos huecos o deformes. En un huerto familiar basta con corregir la causa.
  • Mojar las flores en las horas de calor con riego por aspersión.

Si la planta ni siquiera llega a formar ramilletes, el problema es otro; lo tienes en tomate sin flores.

Preguntas frecuentes

¿Es normal que se caiga alguna flor?

Sí. No todas las flores de un ramillete llegan a dar fruto, sobre todo en las variedades de ramilletes largos, como muchas cherry. Preocúpate si caen ramilletes completos durante semanas.

¿Cuánto tarda en volver a cuajar tras una ola de calor?

Las flores que se abren cuando las temperaturas ya se han moderado vuelven a cuajar con normalidad. Las que se formaron durante el calor pueden seguir cayendo algunos días.

¿Sirve sacudir la planta?

Sí, de forma suave. Mover los ramilletes a media mañana, cuando el polen está seco, imita al viento y a los abejorros y mejora el cuajado en invernaderos y balcones.