Tomates con hojas amarillas: por qué pasa y qué hacer

Tomates con hojas amarillas: por qué pasa y qué hacer

Cuando una tomatera tiene hojas amarillas, lo primero es fijarse en dónde empieza el amarilleo. Si afecta a las hojas bajas y viejas, lo más probable es falta de nitrógeno, exceso de riego o el envejecimiento normal de la planta. Si son las hojas nuevas de arriba, apunta a clorosis férrica (muy común en suelos calizos) o a un virus. Las manchas, el amarilleo de un solo lado de la planta y la marchitez en las horas de calor indican hongos o plagas.

Diagnóstico rápido

SíntomaCausa probable
Se secan algunas hojas bajas y el resto de la planta está vigoroso, en plena cosechaEnvejecimiento natural
Amarilleo uniforme que sube desde abajo, planta pálida y lentaFalta de nitrógeno
Hojas amarillas y lacias con la tierra húmedaExceso de riego o mal drenaje
Amarillo entre los nervios de las hojas medias y bajas, con los nervios verdesCarencia de magnesio
Hojas nuevas amarillas con los nervios verdes, en suelo calizoClorosis férrica
Manchas pardas con anillos concéntricos y halo amarilloAlternaria
Manchas pardas de aspecto aceitoso que avanzan rápido con humedadMildiu
Amarilleo de un lado de la hoja o de la planta, vasos marrones al cortar el talloFusariosis o verticilosis
Punteado amarillento fino y telillas en el envésAraña roja
Hojas nuevas pequeñas, curvadas hacia arriba y con el borde amarilloVirus de la cuchara (TYLCV)
Tono morado o amarillento tras el trasplante con noches fríasFrío

Causas más frecuentes y cómo solucionarlas

1. Envejecimiento de las hojas bajas

A partir de mediados de verano, las hojas inferiores quedan a la sombra y la planta traslada sus nutrientes hacia los frutos. Que se sequen unas pocas es normal si la parte alta sigue verde y creciendo.

Solución: retíralas con tijeras limpias; así mejora la ventilación y se quita una entrada de hongos.

2. Falta de nitrógeno

El nitrógeno se mueve dentro de la planta: cuando escasea, lo saca de las hojas viejas para alimentar las nuevas. Por eso el amarilleo es uniforme, sin manchas, y sube desde abajo. La planta entera se ve verde pálido, con tallos finos. Es habitual en suelos arenosos, en macetas y cuando se ha enterrado paja o restos leñosos sin compostar, que retienen nitrógeno al descomponerse.

Solución: un aporte de acción rápida, como purín de ortiga diluido al 10 % en el riego o un abono nitrogenado a la dosis de la etiqueta; el compost y el humus actúan más despacio. En 1–2 semanas las hojas nuevas salen verdes, aunque las viejas no se recuperan. Durante la fructificación no te pases con el nitrógeno; tienes el calendario en cómo fertilizar tomates.

3. Exceso de riego o mal drenaje

Con la tierra empapada, las raíces se asfixian y dejan de absorber: las hojas amarillean y cuelgan aunque la tierra esté mojada, y eso lleva a regar todavía más. Es típico de suelos arcillosos, macetas sin agujeros y riegos diarios sin necesidad.

Solución: deja de regar hasta que los primeros 3–5 cm de tierra estén secos, mejora el drenaje y riega según la necesidad real, no por calendario. Más detalles en tomate con exceso de agua.

4. Carencia de magnesio

Aparece en hojas medias y bajas, que se ponen amarillas entre los nervios mientras estos siguen verdes, a menudo cuando la planta está cargada de frutos. Es más frecuente en suelos arenosos o ácidos y cuando se abusa de los abonos con potasio, que compiten con el magnesio.

Solución: pulveriza sulfato de magnesio al 1–2 % (10–20 g por litro) cada 10–15 días, dos o tres veces, al atardecer.

5. Clorosis férrica

Las hojas jóvenes de las puntas se ponen amarillas con los nervios verdes y, en casos graves, casi blancas. No suele faltar hierro en el suelo, sino que en los suelos calizos y con pH alto, tan comunes en España, la planta no puede absorberlo. El encharcamiento y el frío lo empeoran.

Solución: aplica un quelato de hierro del tipo EDDHA, eficaz en suelos calizos, según la etiqueta, aporta materia orgánica y evita encharcar. El sulfato de hierro echado a un suelo calizo apenas tiene efecto.

6. Hongos de las hojas: alternaria y mildiu

  • Alternaria: manchas pardas con anillos concéntricos, como una diana, rodeadas de un halo amarillo. Empieza por las hojas bajas con calor y humedad o rocío.
  • Mildiu: manchas irregulares de aspecto aceitoso que se vuelven marrones y avanzan muy rápido con tiempo húmedo y templado; con humedad, aparece un fieltro blanquecino en el envés. Los frutos muestran manchas marrones y duras. Lo tienes en detalle en mildiu en tomates.

Solución: retira las hojas afectadas (no al compost), riega al pie, acolcha para que la tierra no salpique y deja espacio entre plantas. Como preventivo puede usarse cobre autorizado en ecológico: lee la etiqueta y respeta el plazo de seguridad.

7. Fusariosis y verticilosis

Son hongos del suelo que obstruyen los vasos de la planta. El amarilleo empieza abajo, a menudo en un solo lado de la hoja o de la planta, que al principio se marchita en las horas de calor y se recupera de noche. Si cortas el tallo cerca de la base, verás los vasos de color marrón.

Solución: no la hay. Arranca la planta con sus raíces, no la añadas al compost y no vuelvas a poner solanáceas en ese lugar durante al menos cuatro años. En adelante, elige variedades con resistencias (marcadas con V y F en el sobre).

8. Plagas

  • Araña roja: punteado amarillento muy fino, hoja bronceada y telillas en el envés, con calor seco. Moja el envés y aplica jabón potásico o un acaricida autorizado.
  • Mosca blanca: amarilleo general, melaza y negrilla. Además, transmite virus.
  • Nematodos: la planta amarillea, crece poco y se marchita con el calor; las raíces tienen bultos (agallas). Rotación, solarización en verano y variedades resistentes (N).

9. Virus

El virus del rizado amarillo del tomate (TYLCV), llamado «de la cuchara», lo transmite la mosca blanca y es frecuente en el sur, el levante y Canarias. Las hojas nuevas salen pequeñas, curvadas hacia arriba y con el borde amarillo, y la planta deja de crecer y apenas cuaja.

Solución: no tiene cura. Arranca la planta enseguida para que no sirva de foco, controla la mosca blanca y busca variedades resistentes.

10. Frío tras el trasplante

Con noches por debajo de 10 °C, las plantas recién trasplantadas toman tonos morados o amarillentos porque apenas absorben nutrientes. No abones de más: con el calor, las hojas nuevas salen verdes.

Prevención

  • Suelo con materia orgánica y abonado equilibrado, sin excesos de nitrógeno ni de potasio.
  • Riego regular por goteo y acolchado.
  • Rotación: nada de solanáceas en la misma parcela durante 3–4 años.
  • Variedades con resistencias donde haya hongos del suelo o virus.
  • Retirar las hojas bajas que tocan el suelo y revisar el envés cada semana.

Tienes el resto de los cuidados en cómo cultivar tomates.

Cuándo la planta no tiene arreglo

Un virus, la fusariosis, la verticilosis o un mildiu que ya ha alcanzado los tallos no tienen cura: arranca la planta y destruye los restos. Si quedan frutos casi hechos, coséchalos pintones para que maduren en casa.

Preguntas frecuentes

¿Hay que quitar las hojas amarillas?

Sí, si están abajo o tienen manchas de hongos. No quites muchas de golpe en verano: los frutos necesitan sombra.

¿Las hojas amarillas vuelven a ponerse verdes?

Casi nunca. Lo que indica que el problema se ha corregido es que las hojas nuevas salgan verdes. La excepción es la clorosis férrica leve: con quelato, las hojas jóvenes pueden recuperar parte del color.

¿Se pueden comer los tomates de una planta con hojas amarillas?

Sí. Ni las carencias ni los hongos de las hojas ni los virus hacen peligroso el fruto, aunque puede salir más pequeño. Desecha solo los frutos podridos.