Cada cuánto regar el granado para que las granadas no se rajen
- 17 Aug, 2026
El granado es un frutal sobrio, pero para dar granadas grandes y sin rajar necesita agua regular en verano. Un árbol joven, en sus dos primeros veranos, pide un riego profundo cada 7 días. Uno adulto, cada 7–15 días de junio a septiembre si no llueve, según el calor y el suelo, y en invierno no se riega. Más que la cantidad importa la regularidad: pasar de semanas de sequía a un riego abundante con el fruto madurando es la causa principal de que las granadas se abran.
Cuánta agua según la edad del árbol
| Edad del árbol | Frecuencia en verano | Cantidad orientativa por riego |
|---|---|---|
| Recién plantado (primer año) | Cada 5–7 días | 20–30 litros |
| Segundo y tercer año | Cada 7–10 días | 40–60 litros |
| Adulto en producción | Cada 7–15 días | 100–200 litros, según el tamaño de la copa |
Son cifras para clima cálido y verano sin lluvias. En suelos arenosos conviene repartir la misma agua en riegos más frecuentes; en suelos arcillosos, al revés. Con goteo, lo habitual es dividir la cantidad semanal en dos o tres riegos.
Muchos granados viejos de secano sobreviven sin regar nunca. Lo hacen a costa de dar frutos más pequeños, y estos se rajan con facilidad cuando llegan las lluvias de otoño.
El riego a lo largo del ciclo
- Brotación y floración (abril–junio): necesidades moderadas. La lluvia de primavera suele bastar, pero si el suelo se seca, un riego evita una caída excesiva de flores y mejora el cuajado.
- Crecimiento del fruto (julio–agosto): es la fase de mayor consumo y la que decide el calibre de las granadas. No dejes que el suelo se seque en profundidad.
- Maduración (septiembre–noviembre, según la variedad): mantén la misma rutina, sin cambios bruscos. Puedes reducir algo la cantidad al final, pero de forma progresiva.
- Después de la cosecha y en invierno: el árbol pierde la hoja y entra en reposo. No necesita riego, salvo un aporte puntual en otoños muy secos en el sureste.
Por qué se rajan las granadas
Durante una sequía, la piel de la granada se endurece y deja de crecer. Si después llega mucha agua de golpe, por un riego abundante o por una tormenta de otoño, los granos del interior se hinchan más deprisa de lo que la piel puede estirarse, y el fruto se abre. Una vez abierto, entran hongos e insectos y la granada se pierde.
Para reducir el rajado:
- Riega con regularidad en agosto y septiembre, sin dejar periodos largos sin agua.
- Acolcha el alcorque con paja, corteza o restos de poda triturados, que amortiguan los cambios de humedad.
- No compenses un olvido con un riego enorme: vuelve a la pauta en dos riegos moderados seguidos.
- Cosecha los frutos maduros si se anuncian lluvias fuertes. Las granadas no siguen madurando fuera del árbol, pero las que ya están en su punto aguantan semanas en lugar fresco.
El sol fuerte sobre frutos expuestos también agrieta y quema la piel, así que no conviene aclarar demasiado la copa en verano.
Cómo regar un granado
- Goteo: coloca 2–4 goteros alrededor del tronco, a 50–80 cm de él, y ve alejándolos a medida que crece la copa. Las raíces que absorben agua están bajo la proyección de las ramas, no junto al tronco.
- Alcorque amplio si riegas con manguera: de 1 a 1,5 m de diámetro en árboles jóvenes y mayor en adultos. Llénalo despacio para que el agua penetre 40–60 cm, en lugar de escurrir.
- Mantén seco el cuello del tronco: el agua estancada contra la corteza favorece podredumbres.
- Ojo con los suelos pesados: el granado tolera la caliza y algo de salinidad, pero no el encharcamiento. En arcilla, espacia los riegos y comprueba que el agua no se queda en el alcorque horas después.
Granado en maceta
En maceta, el granado necesita un recipiente de al menos 50–80 litros si es un árbol de fruto. En verano se riega cada 2–3 días y en invierno cada 2–3 semanas, solo para que el sustrato no se seque del todo. El granado enano ornamental (Punica granatum ‘Nana’) vive en macetas más pequeñas y, por eso, se seca antes: en julio puede necesitar riego diario.
Diferencias según la zona
- Litoral mediterráneo y sureste (Alicante, Murcia, Valencia): zona de granado por excelencia, con veranos largos y secos. Riego por goteo regular de junio a octubre.
- Interior cálido del sur (Sevilla, Córdoba, Badajoz): calor extremo en julio y agosto. Riegos profundos semanales y acolchado.
- Meseta y valle del Ebro: brota más tarde y madura justo antes de los fríos. El periodo de riego va de junio a septiembre, y en otoño hay que vigilar las tormentas.
- Zona atlántica: la humedad y los veranos suaves no le favorecen y los frutos maduran peor. Apenas necesita riego; lo importante es el drenaje.
Errores habituales
- Olvidar el riego en agosto y regar mucho en septiembre: es la fórmula del rajado.
- Regar poco y a menudo junto al tronco, que deja seca la zona de raíces activas.
- Encharcar en suelos arcillosos, con asfixia de raíces y hojas amarillas.
- Seguir regando en invierno con el árbol sin hojas.
Preguntas frecuentes
¿Se puede tener un granado sin riego?
En zonas con lluvias moderadas, un granado ya establecido sobrevive sin riego. Dará menos frutos, más pequeños, y más propensos a rajarse si llueve en otoño tras la sequía. Para una buena cosecha, los riegos de verano marcan la diferencia.
¿Por qué se caen tantas flores del granado?
En parte es normal. El granado tiene flores con forma de campana, que suelen caer sin dar fruto, y flores con forma de jarrón, con el ovario bien desarrollado, que son las que cuajan. La sed y el calor fuerte en floración aumentan la caída, también de las que deberían cuajar.
¿Hay que regar el granado recién plantado en invierno?
Al plantarlo, sí: un riego abundante para asentar la tierra alrededor de las raíces, aunque sea invierno. Después, salvo que el invierno sea muy seco, no vuelve a necesitar agua hasta que brota en primavera.
Para el resto de cuidados del árbol, consulta cómo cultivar granados. Si vas a reforzar el abonado de verano, mira cómo fertilizar el granado, y para saber cuándo recoger los frutos, cuándo cosechar granadas.