Por qué mis espinacas tienen hojas amarillas y qué hacer
- 06 Jun, 2026
Las espinacas con hojas amarillas suelen tener una de estas tres causas: falta de nitrógeno (amarillean primero las hojas exteriores y toda la planta palidece), subida a flor por días largos y calor (la planta se estira y sus hojas se vuelven pequeñas y amarillentas) o exceso de agua en un suelo que no drena. Antes de abonar o tratar, fíjate en qué hojas amarillean y en cómo está el resto de la planta: cada causa tiene un arreglo distinto.
Diagnóstico rápido
| Lo que ves | Causa probable |
|---|---|
| Hojas exteriores amarillas de forma uniforme; planta pálida que apenas crece | Falta de nitrógeno |
| Sale un tallo central y las hojas se vuelven estrechas, puntiagudas y amarillentas | Subida a flor (espigado) |
| Amarilleo con la tierra siempre húmeda; plantas lacias y raíces pardas | Exceso de riego o encharcamiento |
| Manchas amarillas de borde difuso en el haz y pelusa gris violácea en el envés | Mildiu |
| Manchas claras y translúcidas que se vuelven amarillas o pardas, con una larva dentro | Minador |
| Hojas jóvenes amarillas con los nervios verdes, en suelo calizo | Clorosis por hierro o manganeso |
| Hojas nuevas pequeñas, arrugadas y amarillas, con pulgones cerca | Virus transmitido por pulgón |
| Zonas translúcidas que amarillean tras una helada fuerte | Daño por frío |
Causas y cómo solucionarlas
1. Falta de nitrógeno
La espinaca es una hoja de crecimiento rápido y consume mucho nitrógeno. Cuando escasea, la planta lo retira de las hojas viejas para alimentar las nuevas, y por eso las exteriores amarillean primero, de forma pareja y sin manchas. Es frecuente en suelos arenosos, en bancales que encadenan cultivos sin aporte de materia orgánica y después de lluvias intensas, que lavan los nitratos.
Solución: aporta un abono de efecto rápido y moderado, como purín de ortiga diluido o un fertilizante orgánico líquido rico en nitrógeno, y repite a los 10–15 días. Para las siguientes siembras, incorpora unos 2–3 kg/m² de compost maduro al preparar el bancal. No te pases: el exceso de nitrógeno acumula nitratos en las hojas y las vuelve más tiernas para el pulgón.
2. Subida a flor
Es la causa más habitual en primavera. La espinaca es una planta de día largo: cuando el día supera unas 12–14 horas de luz y las temperaturas pasan de 20–25 °C, deja de formar roseta y emite un tallo floral. Las hojas que salen entonces son pequeñas, puntiagudas, más duras y amarillentas. No es una enfermedad, sino el final natural del ciclo.
Solución: no tiene vuelta atrás. Cosecha lo aprovechable cuanto antes, porque las hojas amargan. Para la siguiente tanda, siembra en la época fresca, de finales de verano a principios de primavera según tu clima (lo tienes por zonas en cuándo plantar espinacas), y elige variedades lentas a espigarse para las siembras de final de invierno. Una malla de sombreo en las últimas semanas retrasa algo la subida.
3. Exceso de riego o suelo encharcado
Las raíces de la espinaca son finas y delicadas. En suelos arcillosos, compactados o regados a diario, se asfixian y aparecen hongos del suelo (Pythium, Fusarium) que las pudren. La planta amarillea y se queda lacia aunque la tierra esté húmeda; al arrancarla, las raíces están pardas y blandas en lugar de blancas.
Solución: espacia los riegos y deja que se sequen los primeros 2–3 cm de suelo entre uno y otro. Retira las plantas muy afectadas para que no contagien. En las próximas siembras, cultiva en caballones o bancales elevados y aligera la tierra con materia orgánica.
4. Mildiu
El mildiu de la espinaca (Peronospora effusa) prospera con tiempo fresco y húmedo, nieblas y rocíos, justo la época en la que más espinacas se cultivan. Produce manchas amarillentas de contorno difuso en el haz y, por el envés, una pelusa gris violácea. Las hojas acaban secándose.
Solución: retira las hojas afectadas y no las eches al compost, aclara las plantas para que circule el aire y riega al pie, nunca por aspersión al atardecer. En ataques serios se pueden usar fungicidas a base de cobre autorizados en espinaca: lee la etiqueta y respeta el plazo de seguridad. Para la próxima vez, busca variedades con resistencia declarada. Lo tienes ampliado en mildiu en espinacas.
5. Minador
Las larvas de la mosca de la remolacha (Pegomya) y de los minadores (Liriomyza) se comen el interior de la hoja. Primero se ven manchas claras y translúcidas o galerías; después la zona amarillea y se seca. Mirando a contraluz se distingue la larva o sus excrementos.
Solución: arranca y destruye las hojas minadas, aplasta las puestas blancas del envés y cubre las siembras con malla antiinsectos fina en primavera, que es cuando más vuelan.
6. Clorosis en suelos calizos
En suelos muy calizos o al regar con agua dura, la espinaca puede tener dificultades para absorber hierro o manganeso. Las hojas nuevas salen amarillas con los nervios verdes, mientras las viejas se mantienen bien.
Solución: a corto plazo, un quelato de hierro o un corrector de microelementos a la dosis de la etiqueta. A largo plazo, materia orgánica abundante y, si puedes, agua de lluvia para regar.
7. Virus y pulgón
El pulgón transmite virus como el del mosaico del pepino, que en la espinaca deja hojas nuevas amarillas, pequeñas y arrugadas. Una planta con virus no se recupera.
Solución: arranca las plantas con síntomas y frena al pulgón con chorros de agua o jabón potásico antes de que se extienda. Tienes más métodos en cómo eliminar el pulgón en espinacas.
8. Frío intenso
La espinaca aguanta bien heladas suaves, pero con heladas fuertes las hojas exteriores pueden quedar translúcidas y luego amarillas, y con frío continuado adquieren tonos violáceos. Si el cogollo está firme, la planta rebrota cuando suben las temperaturas: retira las hojas dañadas y protege con manta térmica en las noches más frías.
Prevención
- Siembra en la época fresca y de forma escalonada, cada 2–3 semanas, para no depender de una sola tanda.
- Prepara un suelo suelto, con materia orgánica y pH entre neutro y ligeramente alcalino. La espinaca tolera mal la acidez: en suelos ácidos, como muchos del noroeste, conviene encalar en otoño a partir de un análisis.
- Riega con regularidad y sin encharcar, mejor por goteo o al pie.
- Deja unos 10–15 cm entre plantas para que circule el aire.
- Rota: no repitas espinaca, acelga ni remolacha (son de la misma familia) en el mismo sitio en dos o tres años.
Encontrarás el ciclo completo en cómo cultivar espinacas.
Cuándo no merece la pena insistir
Si la planta ya ha espigado, si muestra síntomas de virus o si el cuello y las raíces están podridos, no hay recuperación posible: arráncala y aprovecha el hueco para una nueva siembra. En cambio, si solo amarillean unas pocas hojas exteriores y el centro sigue verde y firme, basta con quitarlas y corregir el riego o el abonado.
Preguntas frecuentes
¿Se pueden comer las espinacas con hojas amarillas?
Las hojas amarillas por vejez o falta de abono no son tóxicas, pero son duras y de peor sabor, así que es mejor descartarlas. Las que tienen mildiu o minas, tíralas. Las hojas verdes de la misma planta se consumen con normalidad.
¿Por qué amarillean mis espinacas en maceta?
En maceta se juntan dos problemas: el sustrato se queda sin nitrógeno en pocas semanas y es fácil pasarse de riego si el recipiente drena mal. Usa macetas de al menos 15–20 cm de profundidad con agujeros y abona con un fertilizante líquido suave cada dos semanas.
¿Es normal que las hojas de abajo amarilleen?
Sí. En plantas que llevan semanas cosechándose, las hojas más viejas acaban amarilleando. Si el resto está verde, no pasa nada: corta las exteriores a medida que maduren para que no se pudran en contacto con el suelo.