Por qué mis lechugas tienen hojas amarillas y cómo salvarlas

Por qué mis lechugas tienen hojas amarillas y cómo salvarlas

Si en tu lechuga amarillean solo las hojas exteriores más viejas, lo normal es que sea envejecimiento o una falta de nitrógeno fácil de corregir. Si la planta entera amarillea y se queda blanda, el problema está abajo: exceso de riego, podredumbre del cuello o pulgón de la raíz. Y si las manchas amarillas son angulosas y tienen pelusa blanca por debajo, es mildiu.

Qué te dice el amarillo: diagnóstico rápido

SíntomaCausa probable
Solo las 2–3 hojas basales, apoyadas en el sueloEnvejecimiento normal
Toda la planta verde pálido o amarillenta, crece pocoFalta de nitrógeno
Lechuga amarilla y lacia con la tierra húmeda; cuello oscuro y blandoExceso de riego y podredumbre del cuello
Base podrida con moho blanco algodonoso y bolitas negrasEsclerotinia
Manchas amarillas angulosas, limitadas por los nervios; pelusa blanca en el envésMildiu
Plantas que se marchitan con el calor y amarillean; polvillo blanco en las raícesPulgón de la raíz
Amarillo entre los nervios, primero en las hojas viejasFalta de magnesio
Moteado amarillo, hojas deformes o manchas bronceadasVirus
Lechuga alargada y pálida que forma un tallo centralSubida a flor por calor

Causas y soluciones

1. Hojas viejas que cumplen su ciclo

Las hojas más bajas, las primeras que salieron, amarillean de forma natural cuando la lechuga se acerca a la cosecha, sobre todo si tocan tierra húmeda. Si el cogollo está verde y firme, basta con retirarlas: si se quedan, se pudren y atraen babosas y botritis.

2. Falta de nitrógeno

La lechuga tiene raíces superficiales y un ciclo corto, de unas 6 a 10 semanas desde el trasplante en las de hoja suelta y algo más en las de cogollo. En suelos pobres o arenosos el nitrógeno se agota pronto y toda la planta palidece, empezando por las hojas externas.

Solución: aplica un abono orgánico de acción rápida, como humus de lombriz en superficie o purín de ortiga diluido, y riega después. Para las próximas plantaciones, incorpora compost maduro al preparar el bancal; tienes opciones en abono orgánico para lechugas. Evita el estiércol fresco y los excesos: el nitrógeno sobrante favorece al pulgón y acumula nitratos en las hojas.

3. Exceso de riego y podredumbre del cuello

Es la causa más grave y una de las más frecuentes en suelos pesados o con riego diario. Las raíces se asfixian, entran hongos del suelo (Pythium, Rhizoctonia) y la planta amarillea de fuera hacia dentro y se reblandece. Al tocar el cuello, lo notarás oscuro y blando.

Solución: deja secar la superficie entre riegos. En primavera y otoño suelen bastar dos o tres riegos por semana; en verano hacen falta más, pero sin encharcar. Tienes una pauta en cada cuánto regar lechugas. Planta siempre con el cuello ligeramente por encima del nivel del suelo, nunca enterrado, y retira las plantas podridas.

4. Esclerotinia

Este hongo provoca un amarilleo y una marchitez repentinos de las hojas exteriores, que se desploman sobre el suelo. En la base aparece un moho blanco como algodón y, más tarde, unas bolitas negras y duras del tamaño de un grano de arroz (esclerocios) que sobreviven años en la tierra.

Solución: arranca la planta con cuidado para no esparcir los esclerocios y no la eches al compost. No repitas lechugas, judías ni otras plantas sensibles en ese sitio durante varias temporadas, y evita el riego por aspersión.

5. Mildiu

El mildiu de la lechuga (Bremia lactucae) aparece con tiempo fresco y húmedo, en otoño y primavera. Las manchas son de un amarillo pálido y angulosas, porque las limitan los nervios, y por el envés se cubren de una pelusa blanca. Con el tiempo se vuelven pardas. Más información en cómo eliminar el mildiu en lechugas.

Solución: retira las hojas afectadas, separa más las plantas (25–30 cm) y riega por la mañana y al pie. Muchas variedades comerciales tienen resistencia a varias razas de mildiu; revísalo en el sobre de semillas o pregunta en el vivero.

6. Pulgón de la raíz

A finales de verano y en otoño, colonias de pulgones cubiertos de cera blanca se instalan en las raíces. La lechuga se queda parada, se marchita en las horas de calor aunque el suelo esté húmedo y acaba amarillenta. Al arrancarla verás las raíces envueltas en un polvillo blanco.

Solución: arranca y destruye las plantas afectadas. Riega bien, porque la sequía favorece la plaga, y no vuelvas a plantar lechugas en ese sitio la temporada siguiente. Algunas variedades tienen tolerancia a este pulgón.

7. Falta de magnesio

Se reconoce porque las hojas viejas amarillean entre los nervios, que quedan verdes. Es más habitual en suelos arenosos o ácidos y donde se ha abonado mucho con potasio. Se corrige con sulfato de magnesio aplicado al suelo o en pulverización foliar, a la dosis de la etiqueta.

8. Virus

El virus del mosaico de la lechuga, que transmite el pulgón y también la semilla, produce un moteado amarillento y hojas deformes. El virus del bronceado, transmitido por trips, deja manchas pardas o bronceadas y un amarilleo que a menudo afecta solo a un lado de la planta. No tienen cura: arranca las plantas, controla los insectos y usa semilla de calidad.

9. Calor y subida a flor

Con más de 25–28 °C y días largos, la lechuga se alarga, forma un tallo central y sus hojas palidecen y amargan. En verano, elige variedades de verano, pon sombra ligera en las horas centrales y cosecha en cuanto el cogollo esté formado.

Prevención

  • Trasplanta con el cepellón a ras de suelo y el cuello al aire.
  • Respeta un marco de 25–35 cm según el tipo de lechuga.
  • Riega por goteo o al pie, por la mañana.
  • Rota con familias distintas durante al menos dos o tres años.
  • Acolcha con paja fina para que las hojas bajas no toquen la tierra.

Tienes todos los cuidados del cultivo en cómo cultivar lechugas.

Cuándo es mejor arrancarla

Una lechuga con el cuello podrido, esclerotinia, virus o la raíz llena de pulgón no se recupera y, además, sirve de foco para las vecinas. Arráncala y planta otra en otro sitio. Si el amarilleo afecta solo a hojas sueltas y el cogollo está sano, cosecha en cuanto puedas: la lechuga crece deprisa y suele ser más práctico aprovecharla que intentar salvarla durante semanas.

Preguntas frecuentes

¿Las lechugas con hojas amarillas se pueden comer?

Sí. Quita las hojas amarillas y aprovecha el resto si está firme y sin podredumbre. Si la planta tiene moho, zonas blandas o mal olor, descártala.

¿Por qué amarillean las lechugas recién trasplantadas?

En la primera semana es normal que pierdan alguna hoja baja por el estrés del trasplante. Si siguen amarilleando, comprueba que el cuello no quedó enterrado y que no las estás regando en exceso.

¿Qué abono evita que la lechuga amarillee?

Un suelo con compost maduro de base suele bastar para todo el ciclo. Si a mitad de cultivo la planta palidece, el humus de lombriz o un abono orgánico líquido con nitrógeno lo corrigen en una o dos semanas.