Cada cuánto regar acelgas para que no se endurezcan

Cada cuánto regar acelgas para que no se endurezcan

Las acelgas necesitan la tierra siempre fresca, pero nunca encharcada. Como pauta, riégalas 2 o 3 veces por semana en primavera y otoño, a diario o en días alternos en pleno verano y solo cuando no llueva en invierno. Cada riego debe humedecer bien los primeros 20–30 cm de suelo, que es donde trabajan la mayoría de sus raíces.

La razón de tanta regularidad está en lo que se come: hojas y pencas que se cosechan durante meses. Cuando la planta pasa sed, aunque sea unos días, las pencas se vuelven fibrosas, las hojas nuevas salen pequeñas y de sabor más fuerte y, en primavera, se adelanta la subida a flor.

Frecuencia y cantidad de riego por épocas

Las cifras son orientativas para un suelo franco al aire libre. En tierra arenosa, reparte la misma agua en más riegos; en tierra arcillosa, en menos riegos y más largos.

MomentoFrecuenciaAgua orientativa
De la siembra a la nascencia (7–15 días)Riegos ligeros cada 1–2 díasLo justo para que no se seque la superficie
Tras el trasplanteRiego de asiento y luego cada 2 días durante 1–2 semanas0,5–1 l por planta
Primavera y otoño2–3 riegos por semana15–25 l/m² a la semana, descontando la lluvia
Verano en zonas cálidasDiario o en días alternos25–40 l/m² a la semana
InviernoCada 7–15 días, solo si no llueve5–10 l/m² por riego

Con el marco habitual de 30–40 cm entre plantas y 50 cm entre líneas, cada acelga ocupa unos 0,2 m². En los días más calurosos de julio eso supone alrededor de 1 l por planta y día; en otoño, menos de la mitad.

Cómo saber si tus acelgas tienen sed

La mejor herramienta es tu dedo o una pala pequeña. Antes de regar, comprueba la tierra a 4–5 cm de profundidad: si sale seca y suelta, toca regar; si se queda pegada a los dedos, espera un día más.

Las propias plantas también avisan:

  • Hojas lacias a mediodía que se recuperan al atardecer: en verano es normal y no significa que falte agua. Si siguen caídas a primera hora de la mañana, sí.
  • Pencas blandas, hojas nuevas más pequeñas y bordes secos: falta de agua prolongada.
  • Hojas exteriores amarillas, cuello blando y tierra que huele a moho: exceso de riego o mal drenaje.
  • Muchos caracoles y babosas: no es un síntoma de exceso como tal, pero la humedad constante en superficie los atrae.

Cómo regar las acelgas paso a paso

  1. Riega por la mañana. La planta tiene agua para afrontar el calor del día y las hojas se secan antes de la noche. En verano puedes añadir un segundo riego corto al atardecer, siempre al pie.
  2. Dirige el agua al suelo, no a las hojas. Mojar el follaje favorece la cercosporiosis, el hongo que deja manchas redondas con borde rojizo. El goteo o una manguera a baja presión junto al pie son lo ideal.
  3. Mejor riegos profundos que muchos superficiales. Con cinta de goteo de emisores cada 30 cm, entre 30 y 60 minutos por riego suelen bastar en suelo franco. Comprueba con una pala que la humedad llega a 20 cm y ajusta el tiempo.
  4. Acolcha el suelo con 5–7 cm de paja, hojas secas o restos de siega bien secos. Reduce la evaporación y mantiene fresca la tierra en verano; revisa debajo de vez en cuando por si se esconden babosas.
  5. Mantén la constancia después de cada cosecha. Al cortar las hojas exteriores, la planta rebrota desde el cogollo y necesita agua para hacerlo deprisa.

Diferencias según el clima de tu zona

En el litoral mediterráneo y el sureste, la acelga es sobre todo un cultivo de otoño a primavera. Los inviernos son secos, así que incluso en enero suele hacer falta un riego cada 7–10 días. Si te animas con acelgas en verano, colócalas donde les dé algo de sombra por la tarde.

En el interior cálido del sur (Sevilla, Córdoba, Badajoz), julio y agosto son muy exigentes: sin riego diario y acolchado, las plantas se paran. Mucha gente aprovecha para dejarlas descansar y vuelve a sembrar a finales de verano.

En la meseta y las zonas frías, la temporada fuerte va de la primavera a las primeras heladas. En invierno, riega poco y por la mañana, para que no queden hojas mojadas cuando hiela de noche.

En la franja atlántica, la lluvia suele bastar buena parte del año. Riega solo en los periodos secos del verano y vigila más el exceso de humedad que la sequía.

Un detalle útil si riegas con agua de pozo: la acelga, pariente de la remolacha, tolera algo de salinidad mejor que la lechuga o la judía. Aun así, si el agua es algo salobre, da de vez en cuando un riego más abundante para arrastrar las sales por debajo de las raíces.

Errores habituales

  • Dejar secar del todo la tierra entre riegos en verano. Es la causa principal de pencas duras y de espigado prematuro.
  • Regar un poco cada día en invierno. Con poca evaporación, el suelo no llega a airearse y se pudren las raíces y el cuello.
  • Regar por aspersión al atardecer. Las hojas pasan la noche mojadas y los hongos tienen vía libre.
  • No descontar la lluvia. Tras un temporal de 20–30 l/m², las acelgas no necesitan riego en varios días, salvo en suelos muy arenosos.
  • Cultivar donde se encharca. Si el agua se queda en superficie más de unas horas, siembra en caballón o en bancal elevado.

Preguntas frecuentes

¿Hay que regar las acelgas en invierno?

Solo si no llueve. En la mitad norte y la franja atlántica, la lluvia invernal suele ser suficiente. En el litoral mediterráneo, el sureste y Canarias, los inviernos secos obligan a regar cada 7–15 días según el tipo de suelo.

¿Cuánto hay que regar las acelgas en maceta?

Mucho más a menudo que en el suelo, porque el sustrato se seca antes. Usa una maceta de al menos 25–30 cm de profundidad y riega hasta que salga agua por los agujeros de drenaje cada vez que los primeros 2–3 cm estén secos: en verano puede ser a diario; en invierno, una vez por semana o menos.

¿Por qué mis acelgas se suben a flor tan pronto?

La subida a flor la desencadenan sobre todo el frío previo y los días largos de primavera, pero la sed la acelera. Un riego constante y un buen acolchado la retrasan unas semanas; cuando aparezca el tallo floral, aprovecha las hojas que queden y prepara una nueva siembra.

Para planificar las siembras en tu zona, consulta cuándo plantar acelgas; y para el resto de cuidados, cómo cultivar acelgas y cuándo abonar acelgas.