Habas con hojas amarillas: causas y qué hacer en cada caso

Habas con hojas amarillas: causas y qué hacer en cada caso

Las habas con hojas amarillas suelen tener las raíces encharcadas (en invierno y en suelos pesados), un ataque de pulgón negro en las puntas o, si ya es finales de primavera, simplemente están terminando su ciclo. En parcelas donde se cultivan habas desde hace años hay que descartar también el jopo, una planta parásita que se alimenta de sus raíces. Dónde empieza el amarilleo y en qué época aparece te dirán cuál es la causa.

Diagnóstico rápido

SíntomaCausa probable
Hojas bajas amarillas en primavera, con las vainas ya llenasFin de ciclo, normal
Plantas amarillas y paradas tras semanas de lluvia, cuello del tallo oscuroEncharcamiento y podredumbre de raíz
Hojas amarillentas o moradas, bordes quemados tras heladasFrío
Puntas cubiertas de pulgones negros, hojas rizadas y pegajosasPulgón negro
Pústulas pardo-rojizas rodeadas de un halo amarilloRoya
Puntitos color chocolate que se unen y ennegrecen la hojaMancha chocolate
Plantas débiles y amarillas con tallos carnosos sin hojas verdes al pieJopo
Plantas pálidas desde el principio, raíces sin nódulosFalta de nitrógeno en suelo pobre
Hojas nuevas amarillas con nervios verdes, en suelo calizoClorosis férrica
Mosaico verde y amarillo, hojas deformes, plantas enanasVirus

Causas más frecuentes y solución

1. Fin del ciclo

Las habas sembradas en otoño terminan entre abril y junio, según la zona. Cuando las vainas se llenan, la planta seca las hojas de abajo arriba y traslada sus reservas a los granos. Si la parte alta sigue verde y las vainas engordan, no hay que hacer nada más que cosechar a tiempo.

2. Encharcamiento en invierno

Las habas pasan el invierno en el huerto, justo cuando más llueve. En suelos arcillosos o en zonas bajas donde el agua se queda días, las raíces se asfixian y los hongos del suelo pudren la base. Las plantas amarillean de golpe, se paran y el cuello del tallo se oscurece.

Solución: no riegues mientras la tierra esté húmeda; en invierno, en la mayor parte de España, las habas apenas necesitan riego. Abre una zanja de desagüe si el agua se estanca y arranca las plantas con la base podrida. Para el próximo año, siembra en caballones o bancales elevados de 15–20 cm. Tienes el manejo del agua en cada cuánto regar habas.

3. Frío y heladas

Las habas toleran heladas moderadas, pero tras varias noches por debajo de –4 o –5 °C, sobre todo recién nacidas o ya en flor, las hojas toman un tono amarillento o morado y se queman los bordes. Normalmente rebrotan desde la base cuando sube la temperatura.

Solución: paciencia. No abones para «animarlas»: en primavera vuelven a crecer. En las zonas de inviernos más duros, mejor sembrar a finales de invierno que en otoño.

4. Pulgón negro

El pulgón negro de las habas (Aphis fabae) forma colonias densas en las puntas tiernas en primavera. Las hojas se rizan, amarillean y quedan pegajosas por la melaza, y las hormigas suben y bajan por los tallos.

Solución: cuando las plantas tengan cuajadas las primeras vainas, despunta los últimos 5–10 cm de cada tallo: ahí se concentra el pulgón y la planta ya no los necesita. Si el ataque continúa, aplica jabón potásico al 1–2 % sobre las colonias, al atardecer. Las mariquitas y sus larvas suelen controlar la plaga si no se usan insecticidas. Más métodos en cómo eliminar pulgón en habas.

5. Roya y mancha chocolate

Son las dos enfermedades de hoja más comunes, con primaveras templadas y húmedas:

  • Roya: pústulas pequeñas, pardo-rojizas y polvorientas, rodeadas de un halo amarillo. Si son muchas, la hoja amarillea y cae. La tienes explicada en roya en habas.
  • Mancha chocolate (Botrytis fabae): puntitos de color chocolate que con humedad crecen y se unen hasta ennegrecer la hoja.

Solución: retira las hojas más afectadas, aclara si las plantas están muy juntas y no riegues por encima. En la próxima siembra deja más espacio (unos 20–25 cm entre plantas y 60–70 cm entre filas) y rota de parcela. Como preventivo pueden usarse fungicidas a base de azufre o de cobre autorizados para el cultivo; lee la etiqueta y respeta el plazo de seguridad.

6. Jopo

El jopo (Orobanche crenata) es una planta parásita sin clorofila que se engancha a las raíces de habas, guisantes y lentejas y les roba agua y nutrientes. En primavera brotan al pie de las habas unos tallos carnosos, sin hojas verdes, de color blanquecino, amarillento o violáceo, que acaban floreciendo. Las habas amarillean, se debilitan y cuajan pocas vainas.

Solución: arranca los jopos en cuanto asomen, antes de que florezcan y suelten sus semillas, que son diminutas y viven muchos años en el suelo. No siembres habas, guisantes ni lentejas en esa parcela durante varios años y no lleves tierra de allí a otras zonas del huerto. Retrasar unas semanas la siembra reduce algo la infestación.

7. Falta de nitrógeno o de hierro

Las habas fijan nitrógeno gracias a unas bacterias que forman pequeños nódulos en sus raíces. Arranca una planta: si los nódulos son rosados por dentro, funcionan. En suelos muy pobres o donde nunca se han cultivado legumbres puede haber pocos y las plantas crecen pálidas. Un poco de compost o humus de lombriz al sembrar suele bastar; no abuses del nitrógeno, que además atrae al pulgón.

En suelos muy calizos y fríos, las hojas jóvenes pueden salir amarillas con los nervios verdes. Suele mejorar al subir la temperatura; si persiste, un quelato de hierro EDDHA a la dosis de la etiqueta lo corrige.

8. Virus

Algunos virus, transmitidos por pulgones, producen mosaicos de verde y amarillo, hojas deformadas y plantas enanas. No tienen cura: arranca las plantas afectadas y controla el pulgón desde el principio.

Prevención

  • Suelo suelto y bien drenado, o siembra en caballones.
  • Distancia suficiente entre plantas para que circule el aire.
  • Rotación: nada de habas, guisantes ni lentejas en el mismo sitio en 3–4 años, y bastantes más si ha aparecido jopo.
  • Despunte en cuanto cuajen las primeras vainas.
  • Riego moderado en primavera, siempre al pie.

Tienes el ciclo completo, desde la siembra hasta la cosecha, en cómo cultivar habas.

Cuándo no hay arreglo

Las plantas con la base podrida, las muy invadidas por jopo y las que tienen virus no se recuperan. Arráncalas, no las eches al compost si tienen jopo con semillas y aprovecha las vainas sanas que tengan.

Preguntas frecuentes

¿Se pueden comer las habas de plantas con hojas amarillas?

Sí. Ni las carencias, ni la roya, ni el pulgón afectan a la seguridad de las vainas. Desecha solo las que estén podridas o manchadas.

¿Hay que abonar las habas cuando amarillean?

Casi nunca. Antes de abonar, comprueba si hay encharcamiento, pulgón o jopo. El exceso de nitrógeno favorece el pulgón y las enfermedades.

¿Las heladas matan las habas?

Las moderadas, no. Las fuertes pueden quemar flores y brotes cuando la planta está en floración, pero suele rebrotar desde la base.