Cada cuánto regar guisantes: poco al nacer, más en floración

Cada cuánto regar guisantes: poco al nacer, más en floración

Los guisantes piden poca agua al principio y bastante más al final. Desde que nacen hasta que florecen basta con un riego cada 7–10 días si no llueve, y en invierno, a menudo, ninguno. En cuanto aparecen las flores y empiezan a llenarse las vainas conviene regar cada 4–5 días, o cada 3 si hace calor. Lo que no toleran es el encharcamiento: la semilla se pudre en suelo frío y mojado y las raíces se asfixian.

El riego en cada fase del cultivo

Siembra y nascencia

Lo ideal es sembrar con el suelo en tempero, húmedo pero sin pegarse a la azada. Si la tierra está seca, riega la parcela uno o dos días antes y siembra al siguiente. Después de sembrar, riega solo si la superficie se reseca. Un riego copioso sobre la semilla recién enterrada en suelo frío es la forma más rápida de perder la siembra. Según la temperatura, los guisantes tardan de una a tres semanas en nacer.

Crecimiento hasta la floración

En esta etapa la planta necesita poca agua y le conviene buscarla en profundidad. Riega con 8–10 l/m² cuando los primeros 5 cm de suelo estén secos. Regar de más ahora produce mucha hoja, raíces superficiales y plantas más débiles ante la sequía de la primavera.

Floración y llenado de vainas

Es el periodo crítico. Una falta de agua mientras florecen hace caer flores y da vainas con pocos granos, pequeños y duros. Sube a 10–15 l/m² por riego y no dejes que el suelo llegue a secarse.

Final del ciclo

Para guisante verde, mantén el riego mientras cosechas: alarga la producción y los granos se conservan tiernos. Si quieres guisante seco para semilla o para guardar, deja de regar cuando las vainas empiecen a amarillear.

Frecuencia según la época de siembra

FaseSiembra de otoño (zonas templadas)Siembra de final de invierno (zonas frías)
NascenciaLa lluvia suele bastar; riego ligero si el suelo se secaRiego antes de sembrar si el suelo está seco
CrecimientoCada 10–15 días si no llueveCada 7–10 días
Floración y vainasCada 5–7 días (febrero–abril)Cada 3–5 días (mayo–junio)

Por qué el encharcamiento es peor que la sed al principio

Como el resto de las leguminosas, el guisante fija nitrógeno del aire gracias a unas bacterias que viven en los nódulos de sus raíces. Esos nódulos necesitan oxígeno, y en un suelo empapado dejan de funcionar. La planta amarillea, crece poco y produce menos, aunque no le falte de nada más. Por eso, hasta la floración, es preferible quedarse algo corto de agua que pasarse.

Cómo regar los guisantes

  • Riega al pie, por surcos o con goteo a lo largo de la línea. Mojar el follaje favorece enfermedades de hoja y vaina.
  • Hazlo por la mañana, sobre todo en primavera, para que la superficie no quede húmeda durante la noche.
  • Acolcha cuando las plantas tengan 10–15 cm. Una capa de paja conserva la humedad y mantiene el suelo más fresco cuando empiezan los primeros calores.
  • Ten en cuenta el tipo de planta: las variedades de enrame, que suben a 1,5–2 m, tienen mucha más hoja y producen durante más tiempo que las enanas, así que consumen más agua al final del ciclo.

El oídio, el polvillo blanco que cubre las hojas al final de la primavera, aparece con días secos y noches húmedas, y lo agravan las plantas que pasan sed. Un riego regular al pie, sin mojar la planta, es la mejor prevención.

Diferencias según la zona

  • Litoral mediterráneo, sureste e interior cálido del sur: se siembra de octubre a diciembre y florece en febrero o marzo. La lluvia de invierno suele cubrir el arranque, pero la primavera puede ser seca y el riego en floración resulta imprescindible, sobre todo en Murcia, Almería y Alicante.
  • Meseta y zonas frías: la siembra principal es de febrero a marzo y la floración llega en mayo o junio, con temperaturas en ascenso. Es donde más riego necesitan al final del cultivo. Acolchar y regar con regularidad alarga la cosecha antes de que el calor la corte.
  • Zona atlántica: las lluvias cubren casi todo el ciclo. Riega solo en rachas secas de primavera y asegúrate de que el suelo drena bien.
  • Canarias: cultivo de otoño e invierno, con riego por goteo regular, sobre todo en las islas más secas.

Errores habituales

  • Regar abundantemente justo después de sembrar con el suelo frío.
  • Dejar secar el suelo cuando ya hay flores.
  • Regar con aspersor al atardecer, que deja las plantas mojadas toda la noche.
  • Seguir regando cuando lo que quieres es grano seco.

Preguntas frecuentes

¿Por qué las vainas tienen pocos guisantes?

Las causas más habituales son la falta de agua o el calor durante la floración: por encima de unos 25 °C el guisante cuaja mal. Una siembra tardía que florece con calor suele dar vainas a medio llenar. Revisa también si hay pulgón en los brotes, que debilita la planta.

¿Los tirabeques se riegan igual?

Sí, con la misma pauta. Como se cosechan con la vaina tierna y el grano apenas formado, interesa que no les falte agua durante toda la recolección: con sed, las vainas se vuelven fibrosas enseguida.

¿Hay que regar los guisantes en invierno?

En la mayor parte de España, no: la lluvia y el crecimiento lento hacen que la planta apenas consuma. Solo en el sureste o en inviernos muy secos conviene un riego cada 2–3 semanas si el suelo está seco a 5 cm.

Para elegir la fecha de siembra según tu clima, consulta cuándo plantar guisantes. El entutorado y el resto de cuidados están en cómo cultivar guisantes, y el punto de recolección, en cuándo cosechar guisantes.