Cómo fertilizar guisantes sin pasarte de nitrógeno

Cómo fertilizar guisantes sin pasarte de nitrógeno

El guisante apenas necesita abono. Como leguminosa, fabrica buena parte de su nitrógeno gracias a las bacterias de sus raíces, así que basta con 1–2 kg/m² de compost maduro antes de sembrar en suelos pobres y, si hace falta, algo de fósforo y potasio. Las coberteras nitrogenadas sobran: dan plantas grandes, con mucha hoja y pocas vainas.

Por qué el guisante necesita tan poco nitrógeno

En las raíces del guisante viven bacterias del género Rhizobium que forman pequeños bultos, los nódulos. Dentro de ellos transforman el nitrógeno del aire en una forma que la planta puede usar y, a cambio, la planta les da azúcares.

Este intercambio tiene una regla curiosa: si el suelo ya tiene mucho nitrógeno disponible, la planta forma menos nódulos y deja de fijarlo. Es decir, el abono nitrogenado no suma, sustituye, y además estimula la hoja a costa de la flor.

Lo que sí necesita el guisante:

  • Fósforo, para formar raíces y nódulos.
  • Potasio, para llenar las vainas y resistir enfermedades.
  • Calcio y un pH entre 6 y 7,5. En suelos ácidos la nodulación es pobre.
  • Molibdeno, un microelemento imprescindible para la fijación, que escasea en suelos muy ácidos.

Cuánto y cuándo abonar

Situación del sueloQué aportar antes de sembrarCoberteras
Bancal que viene de un cultivo bien abonado (tomates, coles, calabacines)NadaNo
Suelo normal de huerto1–2 kg/m² de compost maduroNo
Suelo pobre o arenoso2 kg/m² de compost y 20–30 g/m² de un abono bajo en nitrógeno (tipo 8-15-15)No
Suelo ácido (pH menor de 6)Encalar 2–3 meses antes, según un análisisNo
Tierra donde nunca se han cultivado leguminosasCompost y, si es posible, semilla inoculadaUna muy ligera si no forma nódulos

El momento depende de la siembra: en el litoral y las zonas templadas se siembra en otoño (octubre-noviembre); en la meseta y las zonas frías, a finales de invierno. En los dos casos, el compost se incorpora 2–3 semanas antes. Tienes las fechas por zonas en cuándo plantar guisantes.

Cómo preparar la tierra

  1. Afloja el suelo a 20–25 cm. El guisante tiene raíces finas y no tolera el encharcamiento: en suelo pesado, siembra en caballones.
  2. Extiende el compost y mézclalo con los primeros 10–15 cm. Debe estar bien hecho: oscuro, suelto y con olor a tierra de bosque.
  3. Si usas abono mineral, repártelo y mézclalo con la tierra antes de abrir los surcos. Que no quede en contacto con la semilla, porque las sales dañan la germinación.
  4. Siembra y riega sin encharcar.

Nada de estiércol fresco: además de aportar un nitrógeno que el guisante no necesita, en suelo frío favorece que la semilla se pudra.

Cómo saber si la planta fija nitrógeno

Al inicio de la floración, arranca con cuidado una planta y lava las raíces. Deberías ver nódulos de 2–4 mm, como cabezas de alfiler grandes.

  • Rosados o rojizos por dentro (córtalos con la uña): están activos y fijando nitrógeno. No hace falta abono.
  • Blancos, verdosos o ausentes: la fijación no funciona bien. Suele pasar en suelos muy fríos, encharcados, ácidos o donde nunca se han cultivado leguminosas. En ese caso, una cobertera ligera de 10 g/m² de un abono equilibrado o un riego con purín de ortiga diluido sacará adelante la cosecha.

Si la tierra nunca ha tenido leguminosas, para la temporada siguiente puede ayudar sembrar con un inoculante específico para guisante, que se vende en tiendas especializadas.

Guisantes en maceta

En maceta o jardinera, el sustrato universal suele traer abono de inicio suficiente para el primer mes. Desde la floración, un abono líquido para hortalizas de fruto a media dosis cada 3–4 semanas mantiene la producción. Usa recipientes de al menos 20 cm de profundidad y no satures de abono: es más importante el riego regular, porque la sed en floración hace caer las flores. Para ajustarlo, consulta cada cuánto regar guisantes.

Errores habituales

  • Tratar al guisante como a una hortaliza de hoja, con coberteras de nitrógeno o purín cada semana.
  • Echar estiércol fresco en el surco de siembra.
  • Sembrar en suelo ácido sin corregir y culpar al abono del poco rendimiento.
  • Arrancar las plantas con raíz al terminar: córtalas a ras de suelo y deja las raíces. Los nódulos se descomponen y liberan nitrógeno para el cultivo siguiente.

El guisante en la rotación

Después de un cultivo de guisantes, el suelo queda en buenas condiciones para hortalizas exigentes en nitrógeno, como lechugas, espinacas, coles o maíz. Por eso, en la rotación clásica, el guisante va detrás de un cultivo muy abonado y delante de uno de hoja. Lo que no conviene es repetir guisantes, habas o lentejas en el mismo sitio año tras año: se acumulan enfermedades de raíz y el jopo, una planta parásita.

Preguntas frecuentes

¿Las hojas amarillas del guisante son falta de abono?

Rara vez. En la base de la planta, al final del ciclo, es normal. En plantas jóvenes suele deberse al frío, al encharcamiento o a raíces dañadas. Si además no hay nódulos, sí puede faltar nitrógeno.

¿Puedo usar ceniza de madera?

Aporta potasio y calcio. En suelos ácidos, 50–100 g/m² antes de sembrar están bien. En suelos calizos, no la uses: sube aún más el pH.

¿Los tirabeques necesitan otro abonado?

No. Se abonan igual que los guisantes de grano, aunque, como se cosechan antes, piden algo menos de potasio.

Para la siembra, el entutorado y la cosecha, consulta cómo cultivar guisantes.